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domingo, 25 de septiembre de 2016

Erasmus: primeras semanas

En fin, ya llevo unas cuantas semanas en Konstanz, y voy a escribir por fin mi primera entrada.

Lo primero que he querido hacer es ubicar Konstanz en el mapa, y me he dado cuenta de que Google lleva cuenta de mis viajes. Hace dos años ya que estuve en Dublín, pero Google es tan listo, que me marca con estrellitas Sevilla, Dublín y Liverpol. Y en Konstanz, donde estoy ahora, me pone un puntito azul. Lo de las estrellitas debe ser porque guardé en favoritos alguna dirección y ni me acuerdo… O alguna otra explicación similar habrá.



El caso es que Konstanz está en la frontera entre Suiza y Alemania, lo cual me ha dado muchos problemas con el móvil, que quería conectarse al operador suizo (creo haberlo resuelto, tocaré madera…).

Llegada a Konstanz

Cuando aterricé en Madrid tras la estancia en Liverpool, pasé tres noches en un hostal, en el distrito de Barajas. Allí no me moví mucho, simplemente conocí los alrededores del hostal: utilicé una lavandería, comí en un restaurante de la zona, imprimí la tarjeta de embarque en una papelería… Para conocer Madrid, ya iré en otra ocasión, porque tenía la cabeza totalmente en el viaje que me esperaba, y no en Madrid.

Por fin, llegó el día del viaje a Konstanz. Desde el hostal, me llevaron al aeropuerto (al parecer, ese traslado te lo incluyen), donde tenía que tomar el vuelo a Zúrich. Todo fue sobre ruedas y me planté en Zúrich, no sin antes tener que esperar unas horas en el aeropuerto de Madrid, comer algo y tal, claro…

En Zúrich, no hubo problemas con mi maleta (siempre hay un momento de tensión cuando esperas en una cinta de equipaje de un aeropuerto… ¿Saldrá o no saldrá? Pero salió, salió…). Una vez que tuve la maleta en mi poder, me dispuse a localizar la estación de tren, preguntando en inglés a diestro y siniestro. Por suerte, está pegando al aeropuerto, así que no tardé en tomar el tren a Konstanz.

La pura verdad es que no sé cuánto tardé de Zúrich a Konstanz… Puede parecer increíble que no lo sepa, pero no lo cronometré, y no sé si sería por el cansancio, pero mi mente estuvo en los mundos de Yupi durante todo el trayecto, así que ni idea… Cuando tenga que volver a Sevilla en navidades, tengo que preguntarle a algún compañero cuánto se tarda de Konstanz a Zúrich.

El caso es que cuando llegué a Konstanz, era ya de noche (no necesariamente porque hubiera tardado mucho en el tren, es que cuando llegué a Zúrich ya serían las 7 o las 8, y aquí anochece temprano ya).

Busqué en el Copilot (no podía usar Google Maps, no tenía Internet) una dirección en la cual tenía que recoger la llave de mi residencia, ya que se suponía que me la habían dejado dentro de una caja. Vi que la dirección en cuestión no estaba demasiado cerca de la estación… Era de noche, llevaba la maleta… Total, que cogí un taxi. Me comuniqué con el taxista simplemente enseñándole la dirección a la que quería ir.

Una vez allí, me puse a buscar la bendita caja… … … Me sentía más perdida que una cabra en un garaje, y se me debía notar, porque un español que pasaba por allí, se apiadó de mí y me salvó la vida. El chaval me dijo dónde estaba la caja en cuestión, metimos el código cuatro veces, y a la cuarta, por fin se abrió (menos mal). Con mis llaves en nuestro poder, nos dirigimos a la que será mi residencia este curso, ya que estaba cerca, y el chaval se portó tan bien que me acompañó. No he vuelto a ver a ese chico, porque no es de mi universidad, sino de la otra (hay dos en Konstanz), pero si lo vuelvo a ver, le debo una cerveza alemana.

Tengo que decir que el piso no está mal, nada mal. Me esperaba uno de seis habitaciones, y… Resulta que está dividido en dos plantas que no están comunicadas entre sí (¿para qué lo meten todo en el mismo saco entonces?), por lo que, en realidad, se puede decir que comparto piso solamente con otras dos personas (dos alemanes), ya que tenemos un baño y una cocina para nosotros tres. Mucho mejor tener que compartir con dos personas que con cinco, que era lo que me esperaba.

La conexión a Internet no la tenemos incluida en la residencia… En la mayoría sí la tienen, pero en la mía no. La mayoría de la gente tiene una pedazo de conexión por cable… Nosotros tenemos que costearnos Internet por nuestra cuenta, por lo que tengo un WiFi de mierda (porque va fatal), del que además, tendré que pagar parte, lógicamente. PERO tengo que decir que no deja de ser una grata sorpresa que ya estuviera eso resuelto cuando llegué, ya que pensaba que ni siquiera tendría Internet. Y total, aquí no puedo descargar nada de todas formas (me multarían), así que con que la conexión me vaya bien para el Netflix (que de momento funciona, salvo raras ocasiones en las que se queda pillado), pues perfecto.

Además, aunque en nuestra residencia no tengamos incluido Internet, tenemos una gran ventaja: la colada es gratis (bueno, quitando que tenemos que comprar nuestro propio detergente, claro). Me explico: en el sótano del edificio hay dos lavadoras y dos secadoras, las cuales podemos usar gratuitamente. En la mayoría de las residencias, la lavandería es de pago. Además, mi residencia es de las más baratitas.

En fin, volviendo al día en que llegué… Como digo, el piso no está mal, la habitación no es ningún zulo, el baño está bien… Pero… Cuando vi la cama me sorprendí (ojo, que no quiero decir que esté mal…). El chaval que me ayudó, me advirtió por el camino que suele ser un colchón sin almohada, ni sábanas, ni colcha, y que te tienes que comprar normalmente la almohada y la ropa de cama. Así que tuve suerte, porque el anterior inquilino debió dejar el cojín y la colchita que me encontré cuando llegué, y que de momento, me están haciendo muy buen apaño. Pero, como decía, al ver la cama me sorprendí… Porque es tremendamente bajita… Ya me he acostumbrado y no pasa nada, pero es casi, casi, casi un colchón en el suelo. No tiene canapé, ni somier, sino una tabla con ruedas.


Conociendo el entorno

En fin, los primeros días me dediqué a conocer los alrededores de mi residencia. Hay dos supermercados a una distancia medianamente razonable (Edeka y Kaufland), un Mediamarkt también cerquilla… Y estoy, como mucho, a 10 minutos a pie de la que va a ser mi Escuela. Además, tengo en mi misma calle una panadería, un kebab, una pizzería y una peluquería.

La ciudad es muy bonita, y sin duda, debería hacer más fotos de las que he hecho hasta ahora, pero como voy a pasar un año aquí, me lo estoy tomando con calma.





Tengo que ir al centro a conocerlo mejor, porque sólo he estado de pasada y tiene mucho que descubrir. De momento, me he movido más por la zona universitaria y por el puerto.

Hay bicicletas por todas partes, muchas más que peatones. Si supiera montar, me compraba una de segunda mano. Pero paso de aprender en el extranjero, con el riesgo que eso conlleva… Además, de momento voy andando a todas partes, a pesar de que he comprado un bono de transporte para seis meses, por si en invierno no quiero andar tanto por ahí con el frío.

Otra cosa que también hay por todas partes: arañas. Menos mal que no les tengo fobia (distinto sería si fueran cucarachas, que son mi némesis) y que en mi residencia de momento no hay, pero las encuentras en casi cualquier rincón de la ciudad… Además, señoras arañacas. Les debería hacer fotos…

Otra cosa que también abunda, tanto en Konstanz como en Meersburg (un pueblo que menciono más abajo), son los Zeppelines. No es raro ver alguno en el cielo de vez en cuando.

Programa de orientación

No empiezo las clases hasta octubre, pero los Erasmus tenemos un programa de orientación en septiembre. Este programa consiste en un cursito intensivo de alemán y en algunas excursiones, además de ayudarnos a desenvolvernos por el campus.

El curso de alemán me está pareciendo bastante bueno, y me gustaría continuarlo posteriormente (ando indagando si podré o no podré).

En cuanto al campus… Pues está muy bien… El comedor tiene una relación calidad/precio bastante buena en mi opinión, por lo cual, comeré allí a menudo. Además, se puede escanear e imprimir en determinadas multifunciones que hay en diferentes puntos (aunque pagando, claro, pero no creo que sea caro).

Excursión a Meersburg

Hasta hace unas semanas no me había montado nunca en un ferry, y ya llevo tres veces.

La primera fue en la última excursión que hice desde Liverpool. Fue a un pueblo cercano del cual no recuerdo el nombre… Lo único que recuerdo es que en ese pueblo pasaba algo con los submarinos (quizás habían construido allí el primero, sólo recuerdo que había una estatua del primer submarino), que había un parquecito en conmemoración a no sé qué matanza (será algo que pasaría durante la Segunda Guerra Mundial o vete a saber) y que había un museo de arte. Es que en esa excursión andaba ya con la cabeza en Konstanz… Pero volvimos a Liverpool en tren, no en ferry.

PERO volviendo a Alemania… Ayer cogí un ferry de Konstanz a Meersburg y otro de Meersburg a Konstanz.


Es un pueblo bonito. Almorzamos allí e hice unas cuantas fotos.






En Meersburg hay un museo sobre Zeppelines… Quizás es en Meersburg donde pasa algo con los Zeppelines.

Oktoberfest Konstanz 2016



El vídeo anterior lo grabé en el famoso Oktoberfest.

A ver, puede que la comparación suene basta, pero… Es la feria de Sevilla, versión alemana.

El Oktoberfest de Konstanz por lo visto no es muy grande (aunque a mí me pareció que no estaba nada mal). Al parecer, es más grande el de Múnich, pero es que Múnich me pilla muy lejos… Está también en el Sur de Alemania, pero hacia el Este, mientras que yo estoy en el Suroeste, haciendo frontera con Suiza. Total, que no sé si llegaré a conocer Múnich, espero que sí, pero en cuanto al Oktoberfest se refiere, me conformo con el de Konstanz.

Como iba diciendo, y para quien haya creído que la comparación es efectivamente basta, el Oktoberfest consiste en carpas dentro de las cuales la gente escucha música, baila, se emborracha y come… Algunos de ellos, disfrazados con vestimentas folclóricas. Y pegando a todo esto, dentro del mismo recinto, un montón de atracciones y puestecillos de comida. Quien no vea el paralelismo con la feria de Abril…

Conste que no estoy diciendo que la feria de Sevilla sea mejor, porque de hecho, a mí no me gusta nada el flamenco, me gustaba más la música que se escuchaba en la carpa del Oktoberfest. Tampoco me gusta la manera en la que en Sevilla se explota a los caballos. En el Oktoberfest no se explotan animales. Eso sí, el primer día que vas, tienes que comprar una chapita de mierda por 5 pavos (vamos, que hay que pagar la entrada al recinto). Pero bueno, luego entrar en la carpa esa es gratis (lo que te pidas, ya no, claro).





Algunas fotos me salen borrosas porque estoy teniendo problemas con la cámara del móvil (otra vez... ...).

La vestimenta folclórica en cuestión es la siguiente: los hombres con pantaloncitos cortos de tirantes y un sombrerito. Las mujeres, con un vestidito muy peculiar. Diría que la vestimenta de ambos es un pelín ridícula, pero luego me acuerdo del traje de flamenco de los hombres, con el sombrero y la chaqueta que no les tapa los riñones, y prefiero quedarme callada.

sábado, 24 de septiembre de 2016

Cosas de los ingleses

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Para leer sobre el viaje a Irlanda del verano de 2014, hacer click AQUÍ.
Para leer sobre el viaje a Liverpool del verano de 2016, hacer click AQUÍ.
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Llevo ya unas cuantas semanas en Konstanz (Alemania), y quiero empezar a escribir sobre mis experiencias aquí, pero antes, me gustaría escribir una entrada sobre verdades y mentiras acerca de los ingleses (y en parte, de los irlandeses, porque se parecen), no vaya a ser que se me terminen olvidando.

Hay cosas que se dicen en España acerca de los ingleses que son verdad: conducen por la izquierda, sus autobuses son de dos plantas, su gastronomía deja que desear... (Lo único que me ha gustado más allí que en España en cuanto a alimentos, es la leche). En todas esas cosas, además, son iguales que los irlandeses.

Sin embargo, hay otras cosas que se dicen, o que por lo menos yo escuchaba de pequeña, que son más bien mitos: lo de que su comida fuerte es el desayuno… Es MENTIRA. Su comida fuerte es la cena, lo que pasa es que cenan a media tarde.

Voy a hacer una lista de las cosas que recuerdo y las voy a comentar. Si recuerdo algo más adelante, editaré la entrada.

Cafeterías

Todas las cafeterías que he visto en Liverpool son “estilo Starbucks”, con las galletas americanas y tal. No digo que no existan de otro estilo, pero lo que he visto son cadenas como el Starbucks. A la que más solía ir, era a Caffe Nero.


Subways y tiendas similares

Bueno, sé que los Subway existen en el resto del mundo, pero es que en Liverpool (y supongo que en el resto del Reino Unido también), estaban por todas partes. Para quien no lo sepa, los Subway son tiendas de bocadillos (aunque también ponen café y galletas). El nombre más bien da pie a pensar que son túneles subterráneos (de hecho, creo que metro en inglés se dice así…), pero yo me estoy refiriendo a la cadena de locales de venta de bocadillos.

En España también existen tiendas de bocadillos en las que te los preparan, sobre todo en zonas estudiantiles como Reina Mercedes (Sevilla), pero los Subway son una franquicia que tiene unos determinados tipos de pan, una determinada variedad de ingredientes… Además, no están en zonas estudiantiles, sino por todas partes.

También existen otras muchas cadenas de ventas de bocadillos, pero Subway es la que más abunda, y en las demás, no te los hacen sobre la marcha, sino que ya los tienen hechos (lo cual puede ser mejor o peor, según el momento).


Supermercados Tesco

Ya conocía los Tesco desde hace dos años, cuando fui a Irlanda, porque Tesco es una cadena de supermercados muy famosa tanto en Irlanda como en el Reino Unido (y no sé si en más países o no…). Son muy abundantes también. Por lo menos en Dublín (Irlanda) había muchos, y en Liverpool (Reino Unido), aunque sólo entré en uno, creo que también había bastantes.


Semáforos con botón

Por lo visto en España existen, pero yo en Sevilla no he visto ni uno… Lo mismo los hay en otras ciudades, o sólo en sitios concretos… El caso es que, tanto en Irlanda, como el Reino Unido, como en Alemania, los semáforos tienen un botón para que los peatones lo pulsen si quieren cruzar. Evidentemente, según el país, tienen diferentes diseños, pero funcionan de esa manera en los tres países.

No termino de entender el procedimiento. Supongo que lo pulsas para que en algún momento se ponga en verde para el peatón, y si no lo pulsas, sencillamente no llega a cambiar nunca a verde para el peatón… Pero… ¿Qué pasa si lo pulsas, cruzas en rojo y luego se pone verde cuando no hay nadie? Lo normal es que los conductores se enfadasen si eso pasa, pero todavía no he visto a nadie enfadarse por eso… Lo mismo es que no me he fijado.

Esta foto es de un semáforo muy cercano a donde vivía durante las cinco primeras semanas en Liverpool:


Grifos de las duchas

Se me olvidó hacerles fotos, pero tanto cuando estuve en Dublín (Irlanda), como en las dos casas que he estado en Liverpool (Reino Unido), los grifos de las duchas son diferentes a como son en España. Suelen tener una ruleta para que regules la temperatura, e incluso en uno de ellos, recuerdo que el grifo se abría y se cerraba pulsando un botón. No digo que en todas las casas sean así, pero en las que a mí me tocaron, sí.

Enchufes

Mucha gente sabe que los enchufes ingleses son diferentes a los del resto de Europa. Los irlandeses también. Los enchufes irlandeses son iguales que los ingleses. Se parecen en muchísimas cosas, aunque se odien entre ellos. Ahora bien, aunque sabía perfectamente antes de ir a Liverpool que necesitaba adaptador para los enchufes (de hecho, llevé el mismo que cuando fui a Irlanda), lo que no sabía es que, además, los enchufes ingleses tienen un interruptor (no sé si los irlandeses también, pero en la casa en la que yo estuve en Dublín, no tenían), y me costó darme cuenta de por qué no me funcionaban los cargadores… De hecho, me lo tuvieron que decir… Espesa que es una a veces.

Esta foto es de los enchufes que había en la primera habitación que estuve en Liverpool:


Horarios y comidas

Como decía antes, es mentira eso de que desayunan fuerte. Es cierto que a lo mejor los domingos, si desayunan más tarde, hacen lo que se llama un brunch, que es una comida fuerte que hacen como a las 12 o por ahí, mezclando el breakfast con el lunch (de ahí el nombre, supongo). Pero eso sólo lo hacen cuando se levantan tarde… Lo normal, si hay que trabajar o ir a alguna parte temprano, es tener un desayuno normal. Es cierto, no obstante, que en ciertos restaurantes puedes pedir el típico desayuno inglés (el de los huevos fritos y tal), así como en algunas casas lo hacen los findes, pero sólo los findes, y es más bien un brunch.

La siguiente comida de un día normal, sería el lunch, que de pequeños nos enseñan que la traducción es almuerzo, pero eso es mentira. El lunch es un mojón… Es un sandwich y poco más. También dependerá de la familia y de la persona, pero mis lunch siempre eran sandwich. Además, no me solían gustar (de ahí que normalmente me comprara un bocadillo en condiciones).

La última comida la hacen alrededor de las 18:30, que es su dinner, y que siempre nos decían en el colegio que era la cena. Más bien es un almuerzo que hacen a la hora a la que los españoles merendamos.

Gusto por los animales

Tanto en Irlanda como el Reino Unido, es muy común tener mascotas. Raro es quien no tiene. Al menos, quienes viven en urbanizaciones de casas. Además, he visto entrar perros en transporte público sin problemas (lo bien que me habría venido eso a mí en Sevilla cuando mi Aldo estaba vivo…).


En fin, añadiré más cosas si las recuerdo. Y si no, pues nada. Mi próxima entrada será ya sobre mis aventuras y desventuras en Alemania, y creo que será próximamente.

viernes, 9 de septiembre de 2016

Viaje a Liverpool (verano de 2016)


Para leer sobre el viaje a Irlanda del verano de 2014, hacer click AQUÍ.

ÍNDICE:

Liverpool 2016: introducción.

Liverpool: llegada y primeros días. El Cavern Club.

Orgullo gay, barrio chino y Chester.

Museo de los Beatles, World Museum a medias, cine y Lake District. 

Centro comercial, segunda parte del World Museum, museo marítimo, excursión a York y excursión a Sefton Coast.

Tonteando por Liverpool. 

Mis dos últimas semanas en Liverpool, la tarde en Manchester y Liverpool en general.








Mis dos últimas semanas en Liverpool, la tarde en Manchester y Liverpool en general

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 Para ir al índice de las entradas sobre el viaje a Liverpool, hacer click AQUÍ.
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Bueno, pues ya estoy en Konstanz (Alemania), ciudad en la que viviré durante un añito.

En Liverpool estaba escribiendo más o menos una entrada de blog por semana, hasta que dejé de hacerlo las dos últimas semanas. Las razones fueron varias:

- Me dijeron que tenía que cambiarme de casa y me estresé.

- No pude ir a la excursión de ese fin de semana porque dormí mal la noche anterior.

- Me resfrié y pasé un fin de semana muy soso, entre la mudanza y el resfriado.

- Estaba ya con la cabeza en el viaje a Konstanz, la verdad.

Para colmo, la excursión que perdí fue a Gales, sitio al que me hubiera gustado ir.

Pero bueno, también recuerdo muchas cosas buenas de esas dos últimas semanas.

Entre ellas, un día de la penúltima semana que fuimos al minigolf un par de amigas y yo:


La última semana, hice dos excursioncillas:

- El viernes por la tarde estuve en Manchester con otras tres personas. La ciudad no tiene nada de particular, salvo quizás la biblioteca.


- El sábado, que además fue el día antes de venirnos, fui a una excursión que se acabó mucho antes de lo previsto debido al mal tiempo, pero tengo el buen recuerdo de que me monté en un ferry (es una chorrada, pero nunca lo había hecho antes) y de que pasé la tarde viendo tres tiendas frikis.





Me gustaría escribir en esta última entrada de blog acerca de Liverpool en general:

- Es una ciudad más bien pequeña… Bueno, el centro me parece pequeño. Cierto es que por la periferia hay muchas, muchas, muchas casas…

- Tienen a los Beatles explotadísimos turísticamente hablando. En cualquier tienda de souvenirs, o incluso en tiendas más normales, te encuentras cosas de los Beatles. De hecho, hay muchos museos gratuitos en Liverpool (y aquellos a los que fui, me gustaron), y precisamente el único en el que hay que pagar, es en el de los Beatles.

- Está llenita de aves: palomas y gaviotas… Muchas gaviotas.

El punto anterior puede tener algo que ver (aunque supongo que no es sólo eso, me han contado la razón dos veces, pero se me ha olvidado) con el hecho de que el símbolo de la ciudad sea el Liverbird. El liverbird es un ave ficticia. Es decir, no existe esa especie. Pero es el símbolo de Liverpool.

Normalmente pongo fotos que yo misma he sacado, pero en este caso voy a poner una buscada en google, para que se vea bien, ya que desde el suelo se ve muy lejano. Los liverbird son dos, y están ambos en lo alto de un edificio.


Éste es el edificio en cuestión:


En la última excursión, el guía nos explicó por qué se supone que está atado (aunque también me lo había explicado antes una compañera) y también nos soltó una gracia.

La razón por la que está atado, es porque existe la leyenda de que si se va, Liverpool se hundirá en el mar. Personalmente, me parece complicado que se vaya volando… En todo caso, puede que se caiga con el tiempo, si no lo restauran periódicamente.

La gracia fue que, según él, el macho está mirando hacia donde está mirando por una historia que nos contó y que no recuerdo (lo mismo era la historia de verdad, o una leyenda), mientras que la hembra (y aquí viene la gracia) es la que mira hacia el centro de la ciudad, porque está pensando en comprarse algo en el Primark. Suena un poco sexista, pero la verdad es que a mí me hizo gracia.

En fin, sobre Konstanz, ya escribiré entradas, primero quería escribir ésta sobre mis días finales en Liverpool, y también creo que voy a hacer una entrada sobre “cosas de los ingleses” en general, antes de empezar a conocer a los alemanes.

lunes, 22 de agosto de 2016

Tonteando por Liverpool

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Semana del lunes 15 al domingo 21 de agosto de 2016

Bueno, esta semana no he hecho nada que se pueda considerar destacable en el sentido de hacer excursiones y tal. Simplemente, he estado dando vueltas por Liverpool.

El lunes vino a vernos el chaval que dos personas de este viaje (Andrea y yo) conocemos del viaje a Irlanda de hace dos años, el que está trabajando en Chester y vimos cuando la excursión a Chester (Jesús). Así que dicho lunes, Andrea, Jesús, otro chaval (Mubark, creo que se escribe su nombre, es de Arabia Saudí, así que no estoy segura, pero se pronuncia “Mubarak”) y yo, fuimos a cenar a un restaurante hindú.

El resto de la semana ha sido más bien dar vueltas por el centro de Liverpool, bicheando el centro comercial, merendando en Coffee Nero, y poco más.



El sábado me acerqué a los dos estadios de fútbol que hay en la ciudad: el del Liverpool F.C. (el conocido Anfield) y el del Everton F.C., puesto que están cerca el uno del otro.

Me hice fotos al lado de cada uno de los estadios y me compré una camiseta de cada equipo. Pero no de las equipaciones, que deben ser caras y me deben quedar mal, sino simplemente camisetas normales con referencias a los equipos.

NO, no soy ni del Everton F.C., ni del Liverpool F.C., ni me interesa el fútbol más allá de la selección española, PERO es lo que tiene ser turista… Jamás me he hecho fotos cerca de los estadios del Betis o del Sevilla, a pesar de que he pasado muchas veces cerca de cada uno de ellos… Jamás me compraría una camiseta del Betis o del Sevilla… Y, en general, no me interesan los clubes de fútbol. PEEEERO esa ansia que nos entra a los turistas por demostrar que hemos estado en un sitio, nos incita a hacer cosas que no haríamos en nuestras ciudades. En fin, las camisetas que he comprado me quedan bien, así que al menos les daré uso.




El domingo fuimos a tomar el típico “desayuno inglés”. En realidad, sólo lo hacen los findes, y las familias que lo hacen. Bueno, eso ya lo explicaré en otra entrada sobre mitos y verdades de los ingleses.



Después hicimos un tour de los Beatles en taxi… Porque nos salía gratis, ya que era una de las excursiones que teníamos incluidas. Quiero decir con ello, que no pagaría por eso… Es decir, no es que esté mal, ni mucho menos, pero sólo merecería la pena pagar para los MUY fans de los Beatles. Simplemente, nos llevaron en taxi a sitios que tenían algo que ver con ellos, como las casas en las que se criaron de pequeños y los sitios que solían frecuentar por uno u otro motivo.





Después de eso, fuimos a una bolera. Me gustó el sitio.