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miércoles, 9 de septiembre de 2009

No creo en la gente

Gente que… Intente comprender antes de juzgar, no desprecie a los niños por actuar como niños, no le tenga envidia a la gente que es feliz, no tenga hijos por el mero hecho de ser felices ellos mismos para luego criarlos como si fueran simples posesiones suyas, no valore al fuerte más que al débil, no admire al intolerante por el hecho de tener convicciones más radicales, no se crea superior a las personas con buenas intenciones, sea capaz de sentir amor desinteresado, no admire la violencia, no se ría de las desgracias ajenas, sienta empatía hacia las personas que sufren, no confundan la atracción física con el cariño y valoren mucho más esto último…


He dejado de creer que exista gente así, y por tanto, yo misma he perdido la capacidad de sentir aprecio por un ser humano. Creo que el ser humano es de naturaleza cruel y violenta (yo incluida), y no me refiero a los casos más extremos (QUE EXISTEN, Y EN ABUNDANCIA), sino a cualquier persona aparentemente pacífica. ¿Tiene algún sentido que intente amar a un ser así? Y yo, que también soy así de cruel y violenta, ¿merezco amor? Siento que la vida es una gran estupidez que en algún momento se acaba, porque no hay nada realmente profundo y bueno en ella, sólo existen las leyes de la física, la biología y la ciencia en general, en la cuales se basan las existencias de un montón de especies crueles… Y la nuestra es la PEOR de todas…


¿PODRÉ SER FELIZ SIENDO CONSCIENTE DE ELLO?

sábado, 5 de septiembre de 2009

Interés por el bien

¿Todos los seres humanos tenemos conciencia? ¿Nacemos con ella? ¿Qué es la conciencia? Es aquello que nos indica qué está bien o mal basándonos en la empatía que sentimos hacia los demás ¿no? Según esto, nacemos con ella, porque todos los seres humanos tenemos empatí­a desde la más tierna infancia ¿no es así­? ¿O acaso la conciencia es más bien la que nos indica si estamos cumpliendo o no con los valores que nos han logrado inculcar? En mi caso, creo que es más bien lo primero, porque no creo en la mayorí­a de los valores que me han intentado inculcar y, desde siempre, recuerdo haber tenido mi propia moralidad basándome en aquello que me inspira compasión y aquello que no.

De todos modos, la reflexión que quiero hacer no es acerca de si el ser humano nace o se hace (considero que ambas cosas), sino más bien sobre la primera pregunta que he hecho: ¿todos tenemos conciencia? Cierto es que todos tenemos defectos y virtudes, que todos podemos hacer algo mal sabiendo que está mal sin sentirnos culpables y que a todos nos puede caer mal una persona que, a grandes rasgos, no tendrí­a porqué. Pero la mayorí­a (o eso espero) no serí­amos capaces de torturar a alguien... Yo me pongo en situación y realmente no podrí­a, lo cual me ha llevado a escribir esto, ya que, evidentemente, hay personas que sí­ son capaces, puesto que existen los métodos de tortura. ¿Qué diferencia concreta existe entre los torturadores y las personas que no seríamos capaces de ello? ¿Ellos tienen una conciencia diferente a la nuestra o sencillamente no todos tenemos conciencia? ¿La maldad es un punto de vista o un hecho?

Conste que puedo entender perfectamente el sentimiento de rencor y el deseo de venganza (de hecho, los siento a menudo). Por tanto, hasta cierto punto, puedo llegar a entender el deseo de hacer el mal, pero no puedo comprender el deseo de hacerlo indiscriminadamente.

En resumidas cuentas, lo que me planteo es si para una persona capaz de cometer una atrocidad, ésta no es considerada como tal (es decir, tiene un concepto distinto del bien) o sencillamente no tiene ningún interés en el bien. ¿Y si existen las dos cosas? ¿Es diferente uno de Al-Qaeda, al cual le han dicho que estrellarse contra un edificio lleno de gente es bueno, de un asesino en serie que decide darse una vuelta para descuartizar al primero que pase? En principio sí­, porque sus motivaciones parecen totalmente distintas, pero sin embargo, ninguno de los dos parece sentir compasión hacia los seres a los que hacen daño.