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sábado, 11 de abril de 2015

ALDO (17/07/2001 – 05/04/2015)


Aquí reposan los restos de una criatura que fue bella sin vanidad, fuerte sin insolencia, valiente sin ferocidad y tuvo todas las virtudes del hombre y ninguno de sus defectos.
Escrito por Lord Byron en la tumba de su perro.




Eso dijo el tal Lord Byron de su perro y más o menos lo mismo puedo decir yo de Aldo.

Aldo era cariñoso, ruidosasmente efusivo a veces, inocente, desenfadado, glotón y excesivamente persistente en todo lo que se proponía. Y también era un llorón: lloraba en el veterinario, en la bañera, cuando lo estaban pelando e incluso cuando pedía comida a veces.

Pero Aldo no tenía maldad, Aldo desprendía bondad y necesidad de amor por cada uno de sus pelos. Era como un niño inocente que sólo quería ser atendido y mimado por su madre. Era MI NIÑO.

Aunque me tomen por loca, aunque los egocéntricos humanos siempre se consideren mejores o más importantes que cualquier ser de otra especie (¿POR QUÉ? ¿Porque somos más listos? ¿Y las virtudes que tienen ellos y nosotros no? ¿Por qué son menos importantes? ¿Porque lo decimos nosotros?), Aldo era el ser que más quería, y esto no era por soledad, o por las mil y una excusas que los egocéntricos humanos ponen al respecto cuando no les entra en la cabeza que, simplemente, Aldo MERECÍA ser amado.

Aldo era "sólo un perro", sí, al igual que cada uno de los humanos somos "sólo un humano". Aldo era un animal, sí, al igual que lo somos nosotros, aunque nos cataloguemos de "personas" porque nuestra propia especie es considerada la mejor, porque dominamos el mundo... Pero al final, es sólo una cuestión de valores... ¿Valoro yo más a alguien cuanto más inteligente es o más poder tiene? Pues NO. Mucha gente sí, pero, sencillamente, no todos tenemos los mismos sentimientos ni los mismos valores morales.

Para mí, "ese perro", estaba por encima de cualquier humano, se ofenda quien se ofenda. Y no, no soy misántropa, quiero a muchos humanos, es sólo que no soy tan egocéntrica como para considerar que mi propia especie es la única con sentimientos (teoría que algunos imbéciles que jamás han tratado a un animal tienen) o la única que merece consideración. Y no, tampoco soy vegetariana... Porque la naturaleza es así de cruel. Mi perro necesitaba carne de otros animales para vivir, y yo también.

Me gustaría volver a oírlo ladrar, pero sin el problema de que se mosqueen los vecinos, volverlo a ver subirse al sofá o a la cama, o glotonear todo lo que quisiera... Hay una frase que he leído a menudo en Facebook: "si los perros no van al cielo, yo quiero ir donde ellos van". No soy creyente, pero si creyese que Aldo está en alguna parte, y que podré reunirme con él cuando muera (ojalá), me gustaría que fuera un sitio en el que fuese libre, en el que no tuviese que protegerlo de nada ni de nadie, en el que no necesitase la correa y pudiese confiar sin miedo en que nada iba a ocurrirle, en el que sólo permaneciera a mi lado cuando él así lo quisiera.