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domingo, 11 de junio de 2017

Erasmus: Zúrich, Suiza (06/06/2017 – 10/06/2017)

Como ya he explicado en la entrada de Milán, mi segundo y último destino durante la semana de vacaciones de junio, ha sido Zúrich.

De modo que, los trayectos en Flixbus, fueron los siguientes:
Konstanz --> Milán --> Zúrich --> Konstanz


Yendo de Milán a Zúrich, volví a atravesar Suiza, esta vez de sur a norte, y me convencí todavía más de que tengo que ir este verano a sitios que tengan los típicos paisajes suizos. Para hacerse una ligera idea, estas fotos tomadas durante el viaje pueden servir de ejemplo:



En contraste con lo larga que me ha salido la entrada de Milán, creo que la de Zúrich me va a salir más bien cortita, porque, si bien es cierto que la ciudad es muy bonita, también lo es que mi estancia allí estuvo cargada de improvisación… Fui haciendo lo que me pidió el cuerpo. Con lo cual, contarlo de manera estructurada es más complicado… Aun así, lo intentaré.


Además de pasear por la zona del río Limmat y de comprarme una sudadera, fui al parque Lindenhof, al cual se llega subiendo unas escaleras y un par de cuestas. Merece la pena, porque las escaleras no son muy angostas (si lo fueran, puedo asegurar que no las subiría), ni excesivamente largas… Tampoco las cuestas son excesivamente largas ni empinadas. En resumen, el suplicio no es tanto, y una vez allí, tienes unas buenas vistas de Zúrich:



Pero no era el único sitio en el que se podían hacer fotos desde cierta altura. Cerca de mi alojamiento, había una parada de funicular. Antes de irme de Erasmus, no conocía este medio de transporte, pero ya he hecho uso del mismo en tres ciudades (Heidelberg, Salzburgo y Zúrich). En el caso de Zúrich, el funicular te lleva a una zona de universidades, en la cual hay un mirador, desde el cual, nuevamente, volví a tener buenas vistas de Zúrich:




Como anécdota extra, comentar que, paseando por Zúrich, me encontré con esto:


Gastronomía

Otra cosa que hice en Zúrich, fue meterme en un supermercado Coop. Ya había estado en dos de ellos: en San Galo y en Berna. Son supermercados famosos en Suiza. Digamos que es lo que sería el Mercadona en España o el Tesco en Irlanda y en Reino Unido. Me metí con la intención de comprar chocolate o queso. Compré chocolate, pero tengo que ir un día a Kreuzlingen (la ciudad suiza con la que Konstanz hace frontera) a por queso, porque tenían una gran variedad, y por lo visto, son elaborados de manera mucho más natural que en España, ya que, por lo visto, en Suiza tienen normas sobre cómo tratar a las vacas y a las cabras con cuya leche elaboran los quesos.


Además, comí en un restaurante típico suizo, en el que me pusieron, entre otras cosillas, rösti. Esto ya lo había probado en Berna. Es un plato hecho con patatas, que tiene toda la pinta de ser tortilla de patatas, hasta que lo pruebas y te das cuenta de que no es una tortilla.


Alojamiento

Me alojé en el hostel Lindas Beauty. Fue caro, pero mucho más barato que cualquier otra opción en Zúrich… Es lo que tiene Suiza… Es un país precioso, pero carísimo.

Erasmus: Milán, Italia (03/06/2017 – 06/06/2017)

Según el calendario escolar de aquí, hemos tenido una semana de vacaciones en junio, desde el día 3 hasta el día 11, digamos… Lo que ocurre es que, realmente, yo ya no tengo más clases de nada, pero eso no lo sabía en el momento en el cual planifiqué las vacaciones. En realidad, podría haberme ido más días… De todos modos, creo que las vacaciones han sido las justas y necesarias, porque tengo que empezar ya, sí o sí, a estudiar para los exámenes. De hecho, hoy mismo, en cuanto termine las dos entradas de blog sobre las vacaciones.

Pues bien, para dicha semana, me organicé un viaje del 3 al 10 de junio: Milán (Italia) del 3 al 6, y Zúrich (Suiza) del 6 al 10.

De modo que, los trayectos en Flixbus, fueron los siguientes:
Konstanz --> Milán --> Zúrich --> Konstanz

Bueno, pues, en esta entrada, hablaré de mi estancia en Milán.


Para ir a Milán desde Konstanz, hay que atravesar Suiza de norte a sur. Durante el trayecto vi paisajes preciosos, pero no conseguí hacer buenos vídeos, y luego fui tan tonta que borré los pocos que hice (la frustración del momento). No obstante, me sirvió para tener claro que, después de los exámenes, quiero ver más de Suiza (iré a Lucerna y a Interlaken).

Volviendo al tema… Cuando buscas en Google información y experiencias acerca de Milán, la verdad es que te encuentras cosas buenas y malas. Hay mucha gente que la critica. Así que, para elegir Milán, no me basé en las críticas, sino que mi razonamiento fue el siguiente: me encantan los paisajes y ciudades suizas, me gusta el estilo de los pueblos de la Selva Negra… Pero… Llevo viendo ese tipo de casas todo el año, y más que veré este verano, después de los exámenes… Me apetece algo distinto, pero a la vez, me niego a tener que coger un avión para ello (para eso, vuelo desde España) o a tener que pasar 10 horas en bus… Y… ¿Qué ciudad pertenece a un país con un estilo distinto al de esta zona y aun así está a una distancia razonable en bus? Pues Milán. Así fue como elegí Milán para la primera parte de mis vacaciones, y la verdad es que no me arrepiento. No sé por qué en Internet te encuentras tantas críticas… He estado en ciudades más bonitas, pero no tengo absolutamente ninguna queja de Milán. Bueno, sí, una… Pero eso lo explicaré más abajo.

Plaza del Duomo

En el lugar más emblemático de Milán, fue precisamente donde se produjo el acontecimiento que me hace tener una queja de Milán: la excesiva abundancia de “cazaturistas”.

Los cazaturistas, en mi vocabulario particular, son aquellos que pretenden conseguir dinero abusando de los turistas, pero de una manera un tanto agresiva, no simplemente cobrándoles caro algún servicio, sino obligándoles a “disfrutar” de dicho servicio. Un ejemplo de ello son las gitanas que venden romero en la Avenida de la Constitución, en Sevilla. Estas mujeres se te cruzan y te insisten, y poco les falta para agarrarte la mano y ponerte el romero en ella…

Pues bien, en Milán, también hay gentuza de ésta… No, no soy racista, no tengo nada en contra de los gitanos… Es más, el que me atacó a mí, no parecía gitano. Lo de gentuza, lo digo porque cualquiera que haga esto, me parece gentuza. Quizás aclarar esto sobra, pero como hay mucha gente malpensada y susceptible, he querido aclararlo.

Estaba yo tan tranquila haciendo fotos en la Plaza del Duomo cuando, LITERALMENTE, un tío me agarró la mano y me puso unos granitos en ella, me cogió el móvil y una paloma se me posó en la mano para comerse los granitos. El tío se puso a hacerme fotos, y luego me obligó a pagarle. No quise problemas, así que le di dos euros y medio pensando “si le doy un euro o menos, seguro que me exige más, si le doy dos y pico, creo que se largará…”, PERO el hijo de puta va y me dice que quiere 5 euros, y le digo que nanai, que no tengo y que no puedo (en realidad, es que no quería, claro). Entonces, se largó. Me quedó la duda de qué habría pasado si le hubiera dado menos, a lo mejor me lo hubiera podido quitar de encima igualmente, pero bueno.

La prueba del ataque:


Alguien podría decir que eso no significa que en Milán haya más gentuza de este tipo que en otros lugares, sino que a mí me pasó en Milán… Bueno, eso es cierto, pero yo tengo siempre la misma pinta de víctima fácil y nunca me había pasado antes… Además, había también vendedores MUY insistentes, que también me pusieron de mal humor y me recordaron a las gitanas de la Avenida de la Constitución.

Bueno, malas experiencias aparte, la plaza del Duomo es, como decía antes, el lugar más emblemático de Milán, porque es donde está la catedral, y porque, en sus proximidades, se encuentran tanto la Piazza Mercanti como la galería de Vittorio Emanuele II.

Hice allí algunas fotos, pero el día estaba nublado, así que no salieron muy bien… No obstante, más tarde grabé un vídeo cuando ya el día estaba más soleado. La música que se oye de fondo no se la he puesto yo, es lo que se oía de verdad, porque alguien estaba bailando en la plaza.



Como se puede apreciar, mi dedo es el principal protagonista del vídeo, pero qué se le va a hacer...

Piazza Mercanti

Es simplemente una placita colindante con la plaza del Duomo, pero la tenía también en mi lista de cosas que ver… Lo que hay allí es esto:


Galería de Vittorio Emanuele II

Esta galería es también colindante con la plaza del Duomo, y está llena de tiendas caras. Aun siendo una zona cara, es interesante visitarla, porque la galería en sí es bonita, ya que tiene unos frescos curiosos en los techos. Yo no compré nada allí, pero sí hice unas cuantas fotos.



Piazza degli Affari

Esta plaza no estaba en mi lista. De hecho, desconocía su existencia. Iba yo tranquilamente buscando mi siguiente destino, cuando la vida se burló de mí… No recuerdo en qué iba pensando, pero debería, porque si existe algún ente superior (aclaro que soy atea), tenía algo que decirme al respecto, ya que me encontré con esto de frente:


Ante tal hallazgo, antes incluso de plantearme por qué estaría eso ahí (hice toda clase de especulaciones absurdas posteriormente), me dispuse a hacerme una foto con el descubrimiento de fondo:


En esa misma plaza, además, estaba también esta señal:


Chiesa di San Maurizio al Monastero Maggiore

Otro lugar que sí tenía en mi lista, era esta iglesia. No soy mucho de monumentos, me gustan más los paisajes, pero claro, cuando vas a una ciudad, los monumentos religiosos son casi que el mayor aliciente turístico en muchos casos… Pues bien, en compensación por no entrar al Duomo (hay que pagar para entrar), puse en mi lista esta iglesia, que tiene unos frescos muy bonitos:


Castello Sforzesco y Parque Sempione

Los dos últimos lugares de mi lista estaban pegados el uno al otro, así que fui allí e hice fotos tanto del castillo como del parque.



El asunto de "La Última Cena" 

En Milán se encuentra “La Última Cena” de Leonardo Da Vinci, pero hay que pagar para entrar a ver el cuadro y, además, tener reserva. Lo supe con antelación suficiente, así que podría haber planificado una visita, pero, lamento decir que no soy especialmente sensible hacia la pintura, así que no me merecía la pena. Además, no me gusta tener que estar en un determinado sitio a una determinada hora cuando estoy de vacaciones. Aunque me lleve una lista de cosas que hacer, me gusta tener cierto grado de improvisación. Lo único que planifico con horario, son los medios de transporte entre ciudades, pero porque, obviamente, no me queda otra.

Y bueno, siempre nos quedará San Google:


Gastronomía

Tratándose de Italia, era casi de obligado cumplimiento comerse allí una pizza y un plato de pasta, así que eso hice.



La pizza fue en el restaurante Farinella, cerca de Castello Sforcesco. Los macarrones fueron en el restaurante Ribot, que estaba cerca de mi alojamiento. Este último parecía más bien especializado en carnes, pero las carnes eran muy caras…

Alojamiento

En Milán, tuve mucha suerte con el alojamiento, porque, aunque suelo alojarme en sitios de mochileros y, por tanto, compartir habitación con mucha gente, resultó que, salvo la primera noche, la cual estuvo también otra chavala, mi habitación estuvo vacía todo el tiempo. Así pues, puede decirse que disfruté de una habitación “individual” a precio de habitación compartida.

Por cierto, el hostel está en la zona de San Siro, y se llama Ostello Aig Piero Rotta. Tiene wifi y desayuno incluido, y, además, es muy barato. Si tienes 30 tacos o más (como es mi caso), te costará un poco más caro alojarte en Milán, porque tienes que pagar un impuesto de dos euros por día, PERO, aun así, este hostel me pareció bastante baratito.